Los cinco sentidos de vista, oído, el gusto, tacto y olfato nos ayudan a explorar el mundo físico. Existe también un sexto sentido, un poder interno de percepción –conocido como intuición. La palabra intuición proviene del latín intueri y generalmente significa "mirar hacia dentro". La intuición es la habilidad de conocer y entender sin el uso del razonamiento lógico o el análisis, y es común a todas las personas, en distintos niveles de agudeza.
La intuición es conocida como "tener una corazonada" o "una sensación en el estómago", un conocimiento interno sobre algo o sobre alguna situación sin tener un conocimiento previo; es un entendimiento inmediato de la verdad. En un nivel práctico, en el ámbito de los negocios y el liderazgo, "seguir tu instinto" al momento de tomar una decisión puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso. En la encuesta de 2006 de PW/Burson-Masteller a CEOs se encontró que el 62% de los CEOs son más propensos a tomar decisiones comerciales basados en sus intuiciones en vez de en análisis de datos. Este entendimiento se reflejó en un estudio de 2007 realizado por la University College London, titulado Confiar en tus instintos lleva a la respuesta correcta.
El alcance potencial de la intuición supera los campos medibles por la ciencia, ya que el fenómeno de la intuición va más allá de lo que la ciencia puede medir o explicar. La clarividencia, las habilidades psíquicas, la percepción extrasensorial, la adivinación y el desarrollo de una conciencia superior son expansiones de esta habilidad y han sido objeto de asombro durante toda la historia de la humanidad.
Lao Tzé, un antiguo filósofo chino, afirmó, “El poder del entendimiento intuitivo te protegerá del daño hasta el final de tus días”. Albert Einstein dijo, “Lo único realmente valorable es la intuición”. Pero, ¿de dónde viene la intuición? Estudios sobre el cerebro humano apuntan a la glándula pineal como posible respuesta a este misterio. René Descartes (1596-1650), padre de la filosofía moderna, llamó a la glándula pineal como “el asiento del alma”. El antiguo pensamiento oriental considera que la intuición se encuentra en la región de la glándula pineal, siendo el lugar para recibir la iluminación del alma en la forma de conocimiento e ideas. Cuando este conocimiento es transmitido a la mente pensante y se actúa exactamente según este, el hombre se convierte en sabio.
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